Archivos Mensuales: agosto 2018

LA GORDOFOBIA.

El concepto de gordofobia sirve para designar un sesgo automático y normalmente inconsciente que lleva a discriminar, objetivizar y minusvalorar a las personas con sobrepeso, especialmente si esas personas son mujeres.

Las personas gordas son asociadas automáticamente a la falta de autoestima, a las dificultades para vivir una sexualidad de manera satisfactoria y a la necesidad de llamar la atención esforzándose mucho. En definitiva, se entiende que estas personas parten con una desventaja definitiva que hace que valgan menos al no “poder competir” con el resto. Vistas con las gafas de la gordofobia, estas personas son percibidas como individuos desesperados, que aceptarán un peor trato tanto informal como formal, y que estarán dispuestas a ser más explotadas laboralmente.

Es, en definitiva, un modo de pensar que se caracteriza por hacer cargar con un estigma social a las personas obesas. Eso significa que no forma parte de un cuadro clínico, tal y como sí lo hace, por ejemplo, la agorafobia. En la gordofobia, el sobrepeso se considera una excusa para poder hacer pasar a ciertas personas por otro rasero moral. De algún modo, la estética dicta el tipo de ética que se aplica sobre esta minoría… Porque las personas con sobrepeso son minoría, ¿verdad?

Cada vez es más fácil ser obeso
La gordofobia tiene un aspecto paradójico. Aunque las personas obesas se consideran algo extraño y con menos valor porque se salen de la normalidad estadística, esa misma normalidad estadística es cada vez más reducida, especialmente en el caso de las mujeres.

Si bien desde el punto de vista médico los estándares sobre los que es y lo que no es obesidad tienen buenos fundamentos y se basan en conocimiento científico sobre cómo es un cuerpo saludable, más allá de estos entornos especializados y profesionales ser gorda es, cada vez más, lo normal. No es que las mujeres se alimenten cada vez peor, es que el umbral sobre lo que se considera la obesidad es cada vez más bajo, es muy fácil traspasarlo.

Incluso en el mundo de las modelos, salirse ligeramente de lo que dictan los cánones de belleza da pie a conflictos. Que se lo pregunten por ejemplo a Iskra Lawrence, conocida especialmente por sus respuestas ante las “acusaciones” sobre su peso. El hecho de que incluso estas mujeres tengan que afrontar estos tratos sirve para hacerse una idea sobre lo que tienen que soportar mujeres anónimas y tanto o más alejadas del canon de belleza.

La palabra “gorda” es tabú
La gordofobia ha dejado una huella tan poderosa en nuestra cultura que incluso el concepto el que alude resulta un tabú. La industria de la moda ha tenido que inventarse mil y un neologismos y eufemismos para referirse a las tallas grandes y a la morfología de las mujeres que desde otros contextos son acusadas de ser gordas: curvy, rellenita, talla grande… fórmulas lingüísticas que se intuyen artificiales y que, en cierto modo, confieren mayor fuerza al término “gorda” por su sonora ausencia.

Es por eso que desde ciertos movimientos sociales vinculados con el feminismo se ha decidido empezar a luchar contra la gordofobia reapropiándose del término “gorda” y exhibiéndolo con orgullo. Esta es una estrategia política que recuerda a una propuesta de la psicolingüística conocida como la hipótesis de Sapir-Whorf, y que dicho llanamente consiste en la idea de que el modo en el que se utiliza el lenguaje moldea el modo en el que se piensa.

Esta hipótesis puede ser cierta o no (en la actualidad no cuenta con demasiado apoyo empírico), pero más allá de esto cabe imaginarse que reapropiarse de esa palabra puede suponer una manera de defenderse de la gordofobia luchando en su propio terreno. Queda claro que la lucha por la igualdad pasa por hacer que desaparezcan estos sesgos irracionales, que son psicológicos pero también de raíz social, y que solo entorpecen las relaciones humanas. Y queda caro también que queda un largo camino por recorrer.

Defender la posibilidad de que todas las personas puedan vivir de manera saludable no pasa por estigmatizar al que es diferente.

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gordofobia articulo

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maldita calor; altibajos latentes.

Parece mentira lo mucho que te llevo conociendo. Que si estoy muy risueña y feliz contenta, mal asunto y en el psiquiatra o urgencias, me llevan,porque digo esto por no ser consciente aun de estos altibajos que tiran hacia la psicosis, al menos en mi caso.
Ahora bien los que tiran,te conducen a la depresión, de esos si que estoy alerta.

Por esto el post de hoy, y es que tanta calor ha hecho mella en mi, y estoy alicaída, con bajón y casi entrando en depresión.

Me gustaría tener menos altibajos, pues claro,como cualquier otra persona con este tipo de trastorno. Mientras tanto hay que ser fuerte y plantarte cara a esta jodida enfermedad, llamada bipolaridad.

Por hoy es todo, hasta el próximo post, saludos!!

bipoblog

Medicación.

Escribo este post, porque pienso que son muchos los usuarios, enfermos o llamarles como prefieras.

Que ven a la medicación, como una etiqueta, y algo negativo. En vez de una ayuda para nuestro trastorno mental.

A la larga, pienso que etiquetais o tendeis hacerlo a la gente que como yo nos va bien dichas medicinas, ya sean ansiolíticos o antipsicoticos, da igual.

No vayáis de saberlo todo de vuestro trastorno.

Primero de todo porque nadie sabrá más que un médico psiquiatra de citadas enfermedades.

Es de irse al extremo poner tantas veces en los grupos, ya sean de WhatsApp o Facebook, que la medicación es un negocio solamente.

En mi opinión, y en la de muchos que conozco. No es así para nada.

Estoy de acuerdo que tienen efectos secundarios, pero hasta una simple aspirina también los tiene, y muchos.

En ese aspecto si miramos de esta manera no tomaríamos nada.

Yo tan solo expongo mi testimonio.

Y pienso, que para estar eutimico, hace falta seguir una rutina, dormir bien y tomar la medicación.

Por hoy nada más, hasta el próximo, saludos.